“Pretendemos
utilizar nuestros afectos como utilizamos el mar.
No podemos alterar sus
mareas, ni su oleaje,
pero podemos utilizar su fuerza para navegar.
Construiremos un rumbo afectivo usando las fuerzas
irremediables de nuestra
afectividad básica.”
Marina
(1996)
LAS
EMOCIONES Y LA VOLUNTAD EN EL NIÑO. La emoción como
experiencia natural surge previa a la voluntad de la persona. Por tanto, no
deberíamos juzgarnos por el hecho de experimentas unas emociones u otras. El
momento de poner acento o significado al mundo emocional se da en la expresión,
en la acción que sigue a una emoción. A partir de estos referentes, creamos
significados y unas interpretaciones de nuestra vivencia en función de:
-
NUESTRA PERSONALIDAD. En muchas ocasiones el estudio de
los sentimientos, asi como de sus causas y efectos nos conduce hasta la
personalidad. Esto es, nuestro estilo de sentir nos hace interpretar la
realidad.
-
EL AMBIENTE GENERAL (situaciones familiares y extra
familiares). El niño aprende muchas respuestas sentimentales y va construyendo
sentimentalmente su mundo, teniendo como punto de referencia familia y escuela.
Aprende miedos, pesimismos, optimismos, afectos y desafectos, bondad
generosidad, etc., pero lo hace desde sus determinismos genéticos, y desde los
no determinados genéticamente.
QUE
INTERPRETAMOS POR HACER O NO HACER CASO EN RELACIÓN A NUESTROS NIÑOS?
Cuando
nuestros hijos no nos obedecen lo interpretamos inmediatamente como una falta
de respeto, o una forma deliberada de atentar contra nuestra autoridad como
padres. Sin embargo, existen condiciones en nosotros, que preceden la reacción
de nuestros hijos ante una orden
CUANDO NO NOS HACEN CASO
LO QUIEREN TODO
INMEDIATAMENTE. Las necesidades infantiles son solícitas y
difícilmente postergables. Un niño no sabe esperar por definición, así deba
aprender con el tiempo la necesidad de esperar su turno, y obtener luego de
ello lo que pide.
QUIEREN ATENCIÓN
PERMANENTE. La necesidad de ser atendido desde la mirada,
hasta la exigencia de cuidados es una condición esencial del ser humano. Sin
embargo, en el niño es apremiante.
BUSCAN AFECTO CONSTANTE. El afecto no es algo condicionado a un momento de emotividad en el niño. Su exigencia es permanente y tan básica como el alimento.
FALTA DE TIEMPO. Nuestro sistema macro y
micro económico, con los horarios laborales obligatorios, tiempos de traslado,
y oficios domésticos, nos destinan un escaso promedio diario de 4 horas para
dedicarles a nuestros hijos.
FALTA DE CONSTANCIA. La escasa disposición del tiempo, y las eventualidades del diario vivir, no facilitan la expresión de rutinas de contacto permanentes en relación con nuestros hijos.
EXPRESIÓN DE AFECTO INTERMITENTE. La expresión del afecto, se ve condicionada por las preocupaciones del diario vivir, junto a la necesidad de solventar las urgencias.
BUSCAN AFECTO CONSTANTE. El afecto no es algo condicionado a un momento de emotividad en el niño. Su exigencia es permanente y tan básica como el alimento.
CUANDO NO LES HACEMOS CASO
FALTA DE CONSTANCIA. La escasa disposición del tiempo, y las eventualidades del diario vivir, no facilitan la expresión de rutinas de contacto permanentes en relación con nuestros hijos.
EXPRESIÓN DE AFECTO INTERMITENTE. La expresión del afecto, se ve condicionada por las preocupaciones del diario vivir, junto a la necesidad de solventar las urgencias.

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