jueves, 19 de abril de 2018

¿QUE HACER CUANDO NO HACEN CASO?







“Pretendemos utilizar nuestros afectos como utilizamos el mar. 
No podemos alterar sus mareas, ni su oleaje, 
pero podemos utilizar su fuerza para navegar. 
Construiremos un rumbo afectivo usando las fuerzas
 irremediables de nuestra afectividad básica.”
Marina (1996)

LAS EMOCIONES Y LA VOLUNTAD EN EL NIÑO. La emoción como experiencia natural surge previa a la voluntad de la persona. Por tanto, no deberíamos juzgarnos por el hecho de experimentas unas emociones u otras. El momento de poner acento o significado al mundo emocional se da en la expresión, en la acción que sigue a una emoción. A partir de estos referentes, creamos significados y unas interpretaciones de nuestra vivencia en función de:



- NUESTRA PERSONALIDAD. En muchas ocasiones el estudio de los sentimientos, asi como de sus causas y efectos nos conduce hasta la personalidad. Esto es, nuestro estilo de sentir nos hace interpretar la realidad.

- EL AMBIENTE GENERAL (situaciones familiares y extra familiares). El niño aprende muchas respuestas sentimentales y va construyendo sentimentalmente su mundo, teniendo como punto de referencia familia y escuela. Aprende miedos, pesimismos, optimismos, afectos y desafectos, bondad generosidad, etc., pero lo hace desde sus determinismos genéticos, y desde los no determinados genéticamente.

QUE INTERPRETAMOS POR HACER O NO HACER CASO EN RELACIÓN A NUESTROS NIÑOS? 
Cuando nuestros hijos no nos obedecen lo interpretamos inmediatamente como una falta de respeto, o una forma deliberada de atentar contra nuestra autoridad como padres. Sin embargo, existen condiciones en nosotros, que preceden la reacción de nuestros hijos ante una orden



CUANDO NO NOS HACEN CASO

LO QUIEREN TODO INMEDIATAMENTE. Las necesidades infantiles son solícitas y difícilmente postergables. Un niño no sabe esperar por definición, así deba aprender con el tiempo la necesidad de esperar su turno, y obtener luego de ello lo que pide.

QUIEREN ATENCIÓN PERMANENTE. La necesidad de ser atendido desde la mirada, hasta la exigencia de cuidados es una condición esencial del ser humano. Sin embargo, en el niño es apremiante.

BUSCAN AFECTO CONSTANTE. El afecto no es algo condicionado a un momento de emotividad en el niño. Su exigencia es permanente y tan básica como el alimento.


CUANDO NO LES HACEMOS CASO

FALTA DE TIEMPO. Nuestro sistema macro y micro económico, con los horarios laborales obligatorios, tiempos de traslado, y oficios domésticos, nos destinan un escaso promedio diario de 4 horas para dedicarles a nuestros hijos.

FALTA DE CONSTANCIA. La escasa disposición del tiempo, y las eventualidades del diario vivir, no facilitan la expresión de rutinas de contacto permanentes en relación con nuestros hijos.

EXPRESIÓN DE AFECTO INTERMITENTE. La expresión del afecto, se ve condicionada por las preocupaciones del diario vivir, junto a la necesidad de solventar las urgencias.


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