sábado, 9 de noviembre de 2013

QUE SE ENSEÑA? - QUE SE APRENDE?

Son cinco los parámetros constitutivos de toda teoría pedagógica: (1) Las metas de formación, (2) el concepto de desarrollo, (3) contenidos y experiencias de enseñanza, (4) relación maestro – alumno; y (5) los métodos y técnicas de enseñanza. La articulación e interjuego de estos cinco elementos, perfilan un modelo de enseñanza aprendizaje, y este a su vez, no está definido por cada elemento en particular, sino por las variaciones que entre sus relaciones se plantee.

Estas eventuales variaciones de los modelos de enseñanza – aprendizaje genera posibilidades distintas en la concepción de lo que se enseña y lo que se aprende, emergiendo modelos tradicionales en donde el método fundamental de aprendizaje es verbal, retórico y magistral, confinando a los estudiantes a la condición de oyentes obedientes.

La forma más clásica de este modelo está inspirada en la tradición metafísico – religiosa medieval donde el ideal de moldear la voluntad humana en los principios de la virtud y la disciplina, regía la relación maestro – estudiante, y el niño era visto como receptor de la herencia cultural de su entorno, representada en la figura del maestro como autoridad reconocida.

Desde esta perspectiva pedagógica, la responsabilidad principal del aprendizaje se centra en el alumno, pues de su esfuerzo depende la adquisición del conocimiento, y por ello es el centro de las iniciativas de evaluación y no el maestro. El desempeño disciplinado de quien aprende, define la eficacia del modelo desde este punto de vista.

El enseñar - aprender conductista no introdujo mayores modificaciones a este punto de vista, salvo la idea de ver al docente como administrador de refuerzos, además de dueño del saber, y la de tener en cuenta las condiciones a través de las cuales los estudiantes adquieren el conocimiento, es decir, el esfuerzo por traducir los contenidos a un nivel de mayor comprensión por parte de quien aprende.

El espontáneo enseñar – aprender es la bandera de los modelos pedagógicos románticos o experienciales, donde lo que interesa es la vivencia natural de quien aprende, bajo el supuesto de que sus potencialidades están presentes y sólo necesitan ser estimuladas, por lo que evaluar y controlar no es necesario.

Desde este punto de vista, el maestro debe propiciar el libre desarrollo de sus estudiantes, sin imposiciones, ni instrucción impuesta. El ritmo de la experiencia y
exploración de sus estudiantes, marcará la pauta de su proceso de facilitación del aprendizaje.

La necesidad de contextualizar la adquisición del conocimiento en la realidad social, y desde el aprendizaje colaborativo, favoreciendo la crítica mutua ante la solución de problemas cotidianos.

Desde ésta perspectiva quien enseña es el bastión relacional que hala a quien aprende, y a su vez quien aprende, se apoya en los demás estudiantes para obtener la ayuda necesaria para la asimilación de los contenidos del aprendizaje.

Sin embargo es el modelo cognitivo del enseñar – aprender el que favorece el descubrimiento y desarrollo de la capacidad del pensar y reflexionar. El aprendizaje ha de ser significativo y fundarse en las experiencias previas del estudiante, quien al dudar de lo que ya sabe, y comparar los nuevos conocimientos con los ya obtenidos, ensaya nuevos conceptos y alternativas de solución a los problemas planteados.

Todos estos modelos del enseñar – aprender, establecen las condiciones de la asimilación de contenidos, con distintos énfasis de los parámetros de toda teoría pedagógica planteados inicialmente.
Sin embargo, queda aún abierta la pregunta sobre la manera más adecuada y oportuna para la transmisión del aprendizaje, así como las condiciones específicas para que un determinado aprendizaje se asimile o no.

En este sentido, no se podrá afirmar con certeza, cual es la forma o estrategia más efectiva para la transmisión del conocimiento, y que debe ocurrir o motivar vivencialmente a cada individuo para que integre a su repertorio de conocimientos y habilidades una determinada instrucción.

Lo más que podemos hacer es tener el cuenta de forma atenta, cuales son las condiciones particulares del contexto donde ocurre el aprendizaje, las dinámicas de la cultura, sus eventuales formas de socialización y valoración ciudadana, así como los mitos, principios y referentes que ese determinado lugar ofrece y espera de sus integrantes.

Igualmente, tal y como lo sugiere la sentencia inicial citada al inicio, el carácter y forma de relación que establezca el docente con sus estudiantes, fomentará la motivación afectiva que seguramente incidirá en lo estimulante o no que resulte la exposición de determinados contenidos. Así como la exposición detallada de la utilidad y pertinencia de esos determinados saberes, en las necesidades y realidades más apremiantes a las que apuntan.

Enseñar es en definitiva no una forma de transmitir un saber, sino una compleja dinámica de relacionamiento social, instrucción, y reflexión crítica de cómo debe ser pensado el mundo y sus formas posibles de transformación y desarrollo. Enseñar es en suma, más que adoctrinar, facilitar y orientar nuevas formas de comprensión de la realidad que superen el mero sentido común.

Aprender por su parte, es disponerse fundamentalmente a no sólo asimilar, sino comprender realidades antes obvias, y hoy cuestionadas, para nuevas y posibles formas de ser concebidas. Aprender es relacionarse con la suficiente expectativa y voluntad de generar la apertura necesaria para conocer el mundo.

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