El concepto de curriculum, el cual en la cotidianidad es manejado y confundido
con el plan de estudios, sin embargo el curriculum es mucho mas que eso, viene
a ser por lo tanto, el conjunto de prácticas de la propia cultura de cada
escuela particular, reúne sus visiones, valores, proyectos, historias, climas,
organizaciones jerárquicas, pero sobretodo el modo de relacionamiento entre
cada uno de sus miembros.
Viéndose desde este punto de vista, el curriculum
pasa a responder a muchos intereses, los de la nación, los de la ciudad en la
que se encuentra la escuela, los de los directivos, los de los profesores, los
de los padres, los de los estudiantes, los de los empleados y los de la
comunidad y responder a tantos interés de tan diversas instancias no es tarea fácil,
por lo tanto se torna una tarea “problemática”.
A medida que pasaba el tiempo y
la escuela tomaba importancia, se le fueron otorgando cada vez más responsabilidades
para llevar a cabo su ejercicio, una de ellas es que en años anteriores la
familia enseñaba al niño valores, cultura, arte y literatura y el niño iba a la
escuela a complementar estos aprendizajes, sin embargo podemos ver como en la
actualidad, los niños son entregados por los padres a la escuela cada vez más
temprano otorgándoles responsabilidad absoluta para su formación y no como una
tarea en conjunto. Así también el estado impone el deber a la escuela de formar
a ciudadanos, en ejercicio de ser productivos en el mundo laboral.
Para transformar el curriculum y construir
nación, es necesario replantear el
propio país en el que habitamos, porque la constitución política proclama que el
estado colombiano “asegura a sus integrantes la vida, la convivencia, el
trabajo, la justicia, la igualdad, el conocimiento, la libertad y la paz,
dentro de un marco jurídico, democrático y participativo que garantice un orden
político, económico y social justo, y comprometido a impulsar la integración de
la comunidad” y tristemente sabemos que esto no se cumple
Sin embargo, es ahí,
donde la educación entra a jugar el papel protagónico, porque gracias a ésta,
se podría cambiar y transformar nuestra realidad, cambiando el pensamiento de los
estudiantes, generando ambientes de socialización sanos, armoniosos, pero también
críticos de las teorías e instituciones, proporcionando el acceso a la escuela
de forma obligatoria para todos los niños, niñas y jóvenes y teniendo
profesores de calidad que sean más que maestros, pedagogos en su ejercicio. Si
esto se llevase a cabo de manera estricta y con seriedad, hay transformación en
las familias, en los miembros de la comunidad y por ende en la nación.
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