jueves, 12 de enero de 2012

REGGIO EMÍLIA: Una propuesta Educativa en Primera Infancia, Prof. Lilibeth Acevedo. (Psicóloga Clínica con Experiencia Educativa)



La educación infantil es todo un reto contemporáneo, y más si se refiere a la primera infancia, en tanto ésta representa el primer peldaño para la formación de individuos autónomos, creativos y felices.

De las cuatro estaciones del desarrollo humano distinguidas en casi todas las culturas, en las más diversas épocas, la infancia es la que ha recibido una mayor atención por parte de los investigadores de la psicología evolutiva. Tanto es así que los numerosos tratados realizados por especialistas en este ramo de la psicología, la mayoría de ellos se centra en esta etapa, dando mayor espacio a los cinco primeros años. Los estudios demuestran que si en esta etapa, se imparte educación de calidad , las escuelas pueden tanto potenciar, como perjudicar el desarrollo del niño.

Cuando el cuidado y la educación son adecuados, a los niños se les facilita el aprendizaje, son más felices, mejoran sus competencias sociales, contribuye a que en el futuro sean trabajadores, más productivos, mejores padres y ciudadanos (Love, Schochet and Meckstroth 2002, Hertzman, 1999; Pritchett and Summers 1996).

Por el contrario, cuando el cuidado y la educación no son los adecuados, los niños pueden perder habilidades y procesos del desarrollo de su cerebro que no pueden ser recuperadas más adelante; verse perjudicados su desempeño académico, y sus patrones de desarrollo y comportamiento presentes y futuros (Bellamy 2001 , Ramey and Ramey 1998, Van Der Gaag 2002).

Todos sabemos que si  en estos primeros años, los niños y niñas son tratados de manera amorosa y respetuosa; si son cuidados, alimentados y atendidos en sus hogares, jardines infantiles y escuelas, podrán crecer física y mentalmente sanos, desarrollar las actitudes y habilidades relacionadas con el pensamiento y el lenguaje; ser emocionalmente seguros; desarrollar competencias que les permitan ir ganando autonomía e independencia y establecer formas amplias y diversas de relacionarse consigo mismo, con las personas y con los objetos de su alrededor.

Sin embargo, seguimos escogiendo escuelas tradicionales para educar a nuestros hijos, donde el tipo de educación ve al niño como ser indefenso,  débil, incapaz, y parte de la idea que el niño no sabe nada y que ve el proceso de desarrollo infantil de manera progresiva, es decir, que va de menos a más. (Tonucci)

La educación de vanguardia en cambio, concibe al niño con un ser poderoso, capaz, independiente, con capacidades, potencialidades y derechos; un niño curioso, investigativo, con la posibilidad de asombrarse y preguntar; un ser social, emocional y  afectivo que hace parte de la familia y es miembro determinante en la comunidad.

Reggio Emília es el nombre con el que se ha denominado a la filosofía educativa, cuyo origen proviene de una ciudad italiana del mismo nombre, que promulga un enfoque pedagógico configurado armónicamente con la organización de su comunidad.

En la cultura italiana las madres solían compartir la responsabilidad de educar y socializar al niño con otras mujeres de su familia y del vecindario, por lo que se esperaba que la comunidad participara activamente en las prácticas educativas.

De ahí a que esta tradición influyera de forma decisiva en la configuración de un modelo pedagógico, que en la actualidad es pionero en la integración de ambos ámbitos concretos del desarrollo infantil, como lo es la familia y su entorno.

Para ello, la filosofía educativa Reggio Emília concibe el papel de los maestros  como un facilitadores y estimuladores de problemas, pues los problemas no son una tarea que el maestro imponga para ser resueltos por sus alumnos una vez este se ha retirado, sino una situación cotidiana de la que el profesor forma parte y guía.

De este  modo,  los maestros juegan un papel importante en el desarrollo de los procesos educativos, ya que su rol consiste en ser investigadores y facilitadores de los procesos, basándose  en la escucha, la provocación, la observación  y la documentación de los momentos ordinarios donde el niño y la niña es protagonista de su aprendizaje.  

Los docentes de Reggio Emília experimentan así que su trabajo mejora la sociedad e intentan comunicar conocimientos a los adultos y a los niños que en el futuro se convertirán en ciudadanos, para contribuir a eliminar las diferencias entre los distintos niveles sociales y las situaciones de desequilibrio de las familias.

En medio de esta tarea, los profesores buscan la confianza de los padres documentando su trabajo con los alumnos, de forma que los padres sepan detalladamente lo que se está haciendo en las aulas. Fotografías, comunicados, reuniones, actividades, forman parte del intento e iniciativa de comunicación familia - escuela.

En estas escuelas, los espacios para la exploración son también de mucha importancia, ya que deben generar interacción, seguridad y reto, por lo tanto el ambiente se debe presentar a los niños y niñas como el sitio preciso para descubrir, inventar y escuchar, un ambiente que invita a los niños al juego, a la exploración, al asombro y a la investigación. Donde los niños tengan participación, donde ellos puedan decidir; que  incentive la curiosidad y las inquietudes para ayudar al niño a crecer sin perder su esencia que lo hace tan particular.

El juego en las escuelas de hoy es visto como un derecho y como un vehículo que brinda oportunidades para explorar el mundo, encontrar respuestas, desarrollar estrategias y tomar decisiones.

Los niños de las escuelas e instituciones contemporáneas que fomentan la filosofía educativa de Reggio Emília, se mueven a través de un rico espectro de actividades organizadas en torno a temas que plantean una ampliación de los conocimientos, y sobre todo experiencias y vivencias significativas, que estimulan su familiarización con el mundo, la vida y su capacidad de inventiva.

Teniendo en cuenta lo anterior, lo aprendido en las escuelas en la primera infancia les permiten a los niños y niñas tener un conocimiento de sí mismos, de su entorno físico y social estableciendo la base para los aprendizajes posteriores y para su enriquecimiento personal y social, dándole así, herramientas al niño para orientarlo en su tránsito entre esos dos mundos: familia y comunidad.

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